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miércoles, 3 de marzo de 2010

Locura repentina

De repente no me conformo con cualquier cosa. De repente ya no me alcanza el tiempo. De repente los malos son buenos y los buenos, malos. De repente hay más metas por alcanzar. De repente reina la frustración. De repente no puedo hacer algo por más que quiera. De repente no sé qué rumbo tomará mi país. De repente descubro a verdaderos intelectuales. De repente no encuentro lo que busco. De repente me dicen: eres una excelente escritora, ¡yo soy tu biggest fan!, you've got the magic touch. De repente me lo creo, de repente no. De repente lo agradezco inmensamente. De repente al cantar mis vocales no suenan igual. De repente enloquezco. De repente la imagen de mi hermoso can me persigue en cada esquina. De repente nadie me escucha. De repente no escucho a nadie. De repente me agradó José Martí. De repente no me saco una canción de la cabeza. De repente no puedo esperar más. De repente me canso. De repente estoy enojada, de repente feliz, de repente triste. De repente ya no sé si estoy. De repente, cuando sé que estoy, me siento magnifica. De repente salto, canto y bailo. De repente, de repente, de repente, derrapante, ¡delirante!

domingo, 14 de febrero de 2010

They took my pet away

El miércoles me acabo de unir a Fundación Luca que ve en pro de los perritos de la calle y comencé con gran eexaltación pero después del acontecimiento del fin de semana, mi entusiasmo es nulo. Díganme exagerada, loca, de mente o dramática pero estoy muy triste. Se robaron a Roy, mi hermoso can ¿Cómo puede haber gente tan imbécil e inconsciente? Roy era la mejor mascota de todas, un labrador dorado y adorable que tenia la casa hecha un reverendo desmadre. De aquellos perros tan amigables que no hacía absolutamente nada si mis primitos le jalaban las orejas, la cola o se le montaban gritándole ¡caballo!

A Roy le dábamos todo el cuidado que un perro pudiera tener era el nene consentido. Es inverisímil como se puede querer a un animalito de tal manera que si se pierde o le pasa algo uno también sufre. Solo espero que el cabrón que se lo llevó le de las atenciones que nosotros le dábamos.