lunes, 1 de abril de 2013

Yäxmulan


El agua cristalina del río Lacanja Chansayab me dijo susurrando que entre la selva había un templo maya con estelas e inscripciones. La corriente y las cascadas del río me trasladaron a aquel lugar emblemático, caminé entre la frondosa selva de árboles descomunales e insectos coloridos. Me impregné de un olor a lluvia, respiré el aire fresco. Y llegué al templo maya.

Entre la vegetación verde intenso se asomaba una construcción imponente, subí las escaleras y alcancé a ver las inscripciones de mis ancestros mayas. Reliquias valiosas de cultura e historia. Esas que se quedarán entre nosotros y protegeremos para que no sean saqueadas por extranjeros. Porque es legado mexicano, y nos pertenece.

Regresé por otra vereda y llegué a una cascada colosal, profunda y con espuma blanca resplandeciente. El agua fría y refrescante, junté mis manos y tomé un sorbo de esa agua. Regresé a mi cabaña entre la selva.

Por la noche escuchaba el ruido de las chicharras y un jaguar se acercó. Pero como siempre decimos nosotros, los animales son nuestros amigos, o casi todos los animales. No nos gustan las vacas porque acaban con todas las plantas y árboles de la selva, no las dejan crecer en libertad.

A los cedros, ceibas, caobas, las bromelias y las orquídeas hay que respetarlos. Dicen en mi comunidad que hay que ser amigo de la naturaleza porque así ella te va a cuidar y no va a dejar que nada malo te pase. La naturaleza y yo somos uno mismo.

1 comentario:

  1. hola, pero me gustaría conocer ese lugar, la verdad eres una escritora dime la verdad. si que deberías escribir mucho todo esto lo sacas del corazón, vives en el momento y escribes para que otros vivamos en el, que padre.... seguiré siendo tu seguidor ji ji..........

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